A Contrapelo T1x04: La metamorfosis, por Franz Kafka

La Metamorfosis, de Franz Kafka

El protagonista del episodio de esta semana es Franz Kafka y La metamorfosis, un relato inquietante, compuesto por numerosas capas de significación que aún cautivan a lectores y académicos. Una novela compleja como su autor, una casa con infinidad de puertas en la que siempre hay una que nos resulta inaccesible. Analizaremos las principales interpretaciones sobre este relato, así como los conceptos esenciales alrededor de los que gira, como la familia y sus conexiones con la sociedad en la que vivía el autor.

Bienvenidos y bienvenidas al cuarto episodio de A Contrapelo, un podcast literario creado y narrado por Bill Jiménez.


Aunque esté enmarcada en una época concreta, comienzos del siglo XX, a punto de estallar la primera guerra mundial, uno de los atractivos de La metamorfosis es su carácter atemporal. No solo funciona al margen del escenario, también sigue desplegando significados en el tiempo. Las propuestas a lo largo del siglo XX han sido incontables, vinculando el drama de Gregor Samsa, el protagonista del relato, con las angustias del propio Kafka, o con las batallas que los artistas libran para que su arte sea reconocido. Incluso se llega a decir que la transformación que titula la obra atañe más a los secundarios del relato que al propio Gregor. La cuestión es que esta historia ha llamado la atención de académicos interesados en la religión, la filosofía, el psicoanálisis, la crítica social y política, el marxismo y, claro está, la literatura. Todos y cada uno de ellos preguntaron a la novela y esta les respondió.

Aunque La metamorfosis sea una obra poliédrica, también es de fácil acceso. Decía Borges que le “llamó la atención de que Kafka escribiera tan sencillo”. Sencillo respecto a sus coetáneos, enmarcados en el movimiento impresionista, conocido por su barroquismo y los múltiples juegos con el lenguaje. Como siempre (o casi siempre) Borges tenía razón, Kafka es asequible, porque incluso el lector que pasa de las teorías académicas puede extraer conclusiones inmediatas de su lectura.

Un título para la polémica

Antes de seguir ahondando en este clásico, quiero detenerme en el título. Polémico título, por cierto. No en su origen, la lengua alemana, pero sí en su traducción española, que desde siempre ha apostado por La metamorfosis. Con el cambio de siglo, muchos editores optaron por La transformación, un término que se ajusta más al título alemán. El problema es que estamos muy acostumbrados a La metamorfosis, que tiene algo de mitológico. La transformación parece algo más mundano, más al alcance de todos, poco efectista para describir el cambio de un hombre a insecto. Además, La metamorfosis connota a otro clásico: Las metamorfosis de Ovidio, el extenso poema en el que las mutaciones de sus protagonistas también establecen el mood de la obra.

Yo no he querido ser rupturista y durante el episodio os hablaré de La metamorfosis. Me pareció bien atender a esta polémica, entre comillas, porque la obra sigue reeditándose con el, también entre comillas, nuevo nombre. Y, claro, yo doy por supuesto que la mayoría conocéis la obra, pero también asumo que existirá un porcentaje de oyentes al margen de esta polémica editorial.

El relato de una familia

Como os decía, La metamorfosis es un relato. Está dividido en tres partes y narra la transformación de Gregor Samsa, comerciante de telas. También describe las consecuencias de esta transformación, el impacto en su propia vida y en la de sus familiares, padre, madre y hermana. A su vez, estos personajes experimentarán una transformación por su cuenta, no tan llamativa como la de Gregor, pero sí con difíciles consecuencias para él.

Porque, a la que lees cómo se relacionan los personajes, te das cuenta rápidamente de que aquí el problema no está en que Gregor se haya convertido en un insecto, sino en la pérdida de la condición humana y lo que supone perderla. Gregor es, o era, porque comienza la historia ya transformado, era un ciudadano productivo, asfixiado por el trabajo pero devoto a la causa, ya que su sueldo mantenía a toda la familia.

Este detalle es de suma importancia, ya que los cambios que se darán entre los familiares de Gregor radican en parte en la pérdida de ese colchón económico. La necesidad les modificará el talante.

Esta inversión de roles está muy bien llevada a lo largo del relato. El desplazamiento es progresivo, ya que hasta la mente de Gregor confía en que su situación será temporal. Confía en que el carácter de pesadilla de su nueva vida tendrá un punto culminante, como quien se despierta de un sueño. Por eso, Gregor seguirá elucubrando y elucubrando durante la novela hasta agotar sus recursos, hasta darse cuenta de que, es muy probable, que no haya una vuelta atrás. Poco a poco, su inteligencia involucionará a la de un insecto, cerrando el círculo trazado por Kafka. El personaje productivo se vuelve un parásito mientras que los parásitos, la familia ultradependiente, recuperan su productividad.

En el fondo, la lucha de Gregor es la del cuerpo sobre la mente. La obra, entre otras cosas, se pregunta si estas discurren a la par y, sobre todo, qué ocurre cuando cada una va por su cuenta.

La Metamorfosis como drama moderno

Si la despojamos del elemento estético e inquietante la situación de Gregor es un drama moderno. Moderno de la Modernidad, de la alineación que generan conceptos como el trabajo, la producción y el miedo a salirse del engranaje de consumo. A Gregor le arrebatan de un plumazo el mundo en el que vivía. Como mucho, conserva una habitación que no responde a sus necesidades. Más que hogar, parece una tumba. Igualmente, su nuevo estatus altera y simplifica sus funciones; se ha convertido en un ser poco sofisticado, que se siente de maravilla cuando más sucio y decadente es su entorno.

Otra de las interpretaciones habituales de esta obra, extensible a toda la producción de Kafka, es la lucha del hombre contra el Estado. Quizá sea más explícita en novelas como El proceso, donde el protagonista libra batalla desde la primera a la última página contra una burocracia demencial. En cambio, en La metamorfosis, como os contaré a continuación, este enfrentamiento es indirecto, incluso alegórico. Antes, precisaré que ese individuo en lucha con el mundo no es una persona cualquiera, en Kafka siempre es alguien diferente, disconforme con el sistema, aunque sea en la opinión más que en la acción.

Decía que el enfrentamiento con el Estado es indirecto porque los problemas de Gregor Samsa son, en esencia, con una institución tan ancestral como el gobierno de un país: me refiero a la familia. Sí, la organización milenaria en parejas que tienen hijos y cuyos hijos tienen más hijos. En esencia, la familia es trasunto del propio Estado y la lucha de Gregor es contra las expectativas de padre, madre y hermana. Expectativas hacia lo que se espera de un hijo que, sin que se le haya preguntado al respecto, es erigido cabeza de familia por la necesidad. Por ello, La metamorfosis va principalmente de relaciones familiares. Algunas de ellas, en concreto, con el padre, dejan entrever detalles autobiográficos, ya que Kafka nunca estuvo en paz con el suyo.

Para proporcionaros más detalles al respecto, haré una pausa en el análisis de “La Metamorfosis” para hablaros de Carta al padre, también de Kafka y, en un principio, texto destinado a su progenitor. En la misiva, critica su carácter, caracterizado por la hipocresía y la presión psicológica que ejercía sobre su hijo. Podría decirse que Franz Kafka y su progenitor eran como el agua y el aceite, siendo el primero de constitución y estima más frágil. En el padre de Gregor vemos estos ramalazos, así como la presión que ejerce un padre de estas características.

Siguiendo con la influencia de la familia, también habría que tener en cuenta las interpretaciones religiosas de la obra. Franz Kafka era judío por parte de abuelos, y se ha visto en La metamorfosis su difícil adaptación entre los gentiles de Praga.

Kafka, maestro de la parábola

En cualquier caso, una de las claves en esta multiplicidad de interpretaciones viene del propio autor. Kafka fue un maestro de la parábola, recurso que aplica en la mayoría de sus novelas y relatos. La metamorfosis, sin ser uno de los más explícitos, no es una excepción.

La parábola es una forma narrativa con siglos de antigüedad. Remite a los relatos arcaicos, principalmente, a los evangelios bíblicos. En ella, el relato debe ser interpretado metafóricamente, incluso alegóricamente, y siempre con una intención moral. Kafka, en cambio, suprimió esa moraleja, dejándonos indefensos, en espera, dominados por el absurdo de la realidad.

Además, tal y como apuntó W. H. Auden al respecto, los críticos podemos decir misa del significado de una parábola, ya que la respuesta a esta es totalmente subjetiva. Según Auden, “es diferente para cada lector”.

Posicionarse ante Kafka es complicado, ya que puedes considerar su obra un potente ejercicio alegórico y simbólico, o simplemente entender que contó historias que apuntan a cuestiones universales, eso sí, en algunos casos, de una forma un tanto retorcida.

Yo, por interés, prefiero posicionarme entre los que buscan esos significados esotéricos. No por desvelar un misterio, sino por sacarle más jugo a un relato ya de por sí magistral. No sé si a vosotros os ocurre, pero a mí ciertas historias me fascinan porque siempre hay algo nuevo que aprender de ellas. Ocurre con La metamorfosis y otros tantos clásicos. Lo que es indudable es que obras como La metamorfosis han sido pensadas a conciencia, existe una intencionalidad en cada decisión.

Por ejemplo, atendamos a los números que se emplean en el relato. Como os decía, está divido en tres partes. Tres son los familiares de Kafka que aparecen en él: el padre, la madre y Grete, la hermana. En el domicilio familiar hay tres huéspedes y, a lo largo de la historia, pasan por él tres criadas. No hace falta ser un académico para verle el atractivo a este cúmulo de “casualidades”, por llamarlas de algún modo. Kafka nos dice sin explicitarlo que el armazón del relato incluye una fuerte simbología.

Otro detalle en ese estilo es el episodio de las manzanas, cuando, al ver a su hijo convertido en insecto, el padre Samsa le arroja dichos frutos para expulsarlo de la habitación. Recordemos la carga simbólica de esta fruta, lejana en el tiempo, incluida ya en el Génesis bíblico. Podemos ver en ella la discordia entre el hombre y el Dios, en este caso, Gregor y su padre, el padre visto como figura máxima de un sistema de creencias. Igualmente, este incidente marca el declive de Gregor como ser humano, al modo que la manzana supuso la expulsión de Adán y Eva del paraíso.

Estos fueron algunos de los ejemplos más llamativos, la cuestión es que los símbolos se multiplican a lo largo de la obra y la mayoría apuntan a lo mismo, a la progresiva alienación de su protagonista.

Al comienzo del podcast decía que el título de la obra bien podía definir la transformación de los familiares de Gregor. Es llamativo en el caso de Grete, la hermana pequeña, que inicia el relato con comprensión y esperanza hacia su hermano, y lo finaliza con una indiferencia que dañará los sentimientos de este.

El personaje de Grete ha despertado un buen número de análisis por parte de la teoría feminista, que analiza su papel como mujer, hija y hermana. Vectores que influencian al resto de personajes tanto como la transformación del propio Gregor. Puede decirse que Gregor sucumbe a una crisis dentro del sistema patriarcal mientras que Grete toma una serie de decisiones que la hacen salir reforzada.

Kafka en el Curso de literatura europea

En el segundo segmento de este episodio dedicado a La metamorfosis, reúno una serie de obras, tanto de Kafka como de otros autores, que ayudan a entender a este complejo autor.

La primera es Curso de literatura europea, de Vladimir Nabokov. Sí, el Nabokov de Lolita y de Pálido fuego. Además de uno de los autores más importantes del siglo XX, Nabokov fue profesor en el Wellesley College y en la Universidad de Cornell. Para ambas instituciones construyó un temario de autores y obras indispensables que destacó, más que por las generalidades, por su atención al detalle. Estas lecciones serían reconstruidas por Fredson Bowers a partir de los apuntes de Nabokov. El resultado, un volumen que contiene el análisis de obras cumbre de la literatura europea. Aparecen en él Mansfield Park de Jane Austen, la Casa desolada de Charles Dickens, alguna excentricidad como El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, de Stevenson; y el relato que protagoniza este episodio: La metamorfosis.

En el texto, Nabokov analiza la estructura de la obra en busca de las claves que la convierten en un clásico. Evita los esoterismos de los que ya os hablé antes, aunque dedica un buen tiempo a la poderosa simbología del tres que flota a lo largo de la obra. Entre las conclusiones más remarcables, a mi parecer, se encuentra la teoría que convierte a Gregor Samsa en una alegoría del artista, siempre confrontado con la sociedad, con la que establece una relación bidireccional de amor y rechazo.

Gracias, Max Brod

El segundo volumen que he seleccionado son las Cartas del propio Kafka. La edición es de Galaxia Gutenberg y forma parte de las obras completas del autor. Dirige Jordi Llovet y hablamos de un libro de 1320 páginas. Ahí es nada. Incluye toda carta escrita por Kafka desde 1900 a 1914. Asistimos a la madurez del autor, a sus relaciones familiares, sentimentales y laborales. De fondo, detectamos una imperiosa necesidad por escribir y expresar sus inquietudes a través de sus novelas y relatos.

Y si he seleccionado su correspondencia como lectura recomendada es para desmitificar un poco la imagen que el gran público tiene de él. No voy a decir que Kafka estuviera siempre alegre como unas castañuelas, que sería falso, pero tampoco podemos afirmar que estuviera tan alienado por la sociedad como los protagonistas de sus obras. Como hablaba antes, sí que tuvo relaciones difíciles con su familia, también con los empleos anodinos y otras tantas angustias y complejos, pero también se esforzó por superarlas, como sus personajes. Quizá le faltó tiempo de vida para mandar a paseo a muchas personas y problemas. Kafka murió joven. Quién sabe, pero la realidad no es tan funesta como se pinta. Casi siempre, el Kafka atormentado responde al interés comercial y se obvian las risas que este se echaba junto a sus amigos durante las lecturas previas de sus escritos. Su angustia es el producto de unas condiciones históricas concretas, de un mundo que experimentaría una cruenta guerra para, en tan solo unas décadas, asistir al ascenso del nazismo. El análisis de su correspondencia ha arrojado luz sobre las tormentas de Kafka. En perspectiva, pudo sufrir una serie de problemas mentales que, en la actualidad, contarían con un tratamiento efectivo. En su caso, el desconocimiento médico forjó el mito.

Volviendo a las cartas, buena parte de esa correspondencia está dirigida a Max Brod, el gran amigo de Kafka. La obra de Kafka está ligadísima a las decisiones de Brod. Kafka, al enfermar de tuberculosis en 1917, le pidió a su amigo que, a su muerte, quemara todos y cada uno de sus escritos, desde correspondencia a manuscritos. Una decisión tan grave como la salud del propio Kafka. Como os podéis imaginar, Brod faltó a su palabra y de inmediato trabajó para que la obra de su amigo saliera a la luz. No sin cierta polémica, ya que los apuntes, manuscritos y otras fuentes de información legadas por Kafka resultaron difíciles de trabajar, con las contradicciones y las lagunas que acostumbran a acompañar a este tipo de trabajos. Se dice que Brod metió buena mano en el resultado final, un gesto que a nivel filológico fue visto como un pecado pero ante el que nosotros, por interés global, nos podemos permitir mirar en otra dirección.

El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado

Dije en el anterior segmento que una de las interpretaciones comunes de La metamorfosis es el enfrentamiento del individuo con el Sistema. Esta lucha quedaba reflejada en los conflictos de Gregor con su familia, que podían correlacionarse con niveles mayores. Para afianzar esta teoría, os recomendaré El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado de Friedrich Engels, de 1884. El volumen reúne las impresiones de Engels con las notas que Karl Marx realizó del libro La sociedad antigua, del antropólogo estadounidense Lewis Henry Morgan. Engels deja en segundo plano la evolución humana y se concentra en otros aspectos, como las relaciones sociales de poder, la creación de nuevas tecnologías y el dominio de estas, así como de las materias primas que las facilitan. Engels también considera que el Estado es una institución relativamente moderna. Moderna en términos evolutivos, aunque estemos hablando de milenios. La división del trabajo, la guerra y la esclavitud son determinantes en el nacimiento del Estado como institución que las controla. Así mismo, la familia es un elemento legislador, al establecer la forma y condiciones de las relaciones entre las personas y, sobre todo, al convertirse en una herramienta para concentrar propiedad privada. Como apreciareis si le echáis un ojo a este libro, está fuertemente condicionado por la ideología marxista de Engels. Digamos que Engels lo lleva a su terreno. Aun así, es una lectura potente, con argumentos que hasta cierto punto se sostienen en la actualidad.