El informe de lectura

La autoedición o autopublicación sigue unos procesos similares al de la edición tradicional, si bien se salta algunos pasos ya que la figura que escribe y edita es la misma.

Por ello, el autor y la autora autoeditados se salen de la dinámica de recepción y selección de manuscritos, ya que, tanto si su obra es buena o terrorífica, quieren editarla, así que ninguna opinión externa les detendrá. Aunque debería, como anticipan los resultados del informe de lectura.

persona haciendo informe de lectura
Los lectores editoriales criban un porcentaje muy elevado de las obras que llegan a la editorial. Son el primero de diferentes filtros que determinan su calidad y viabilidad comercial.

¿A qué llamamos informe de lectura?

El informe de lectura profesional es una lectura estricta que una o varias personas vinculadas al mundo editorial realizan de un manuscrito.

En ella, se analiza la viabilidad editorial de esa obra atendiendo a factores como el catálogo de la editorial que lo ha recibido y cualquier tendencia y factor presente en el mercado que garantice su interés por parte del público.

En segundo lugar (y esto es una opinión personal) queda la calidad de los contenidos, ya que existen casos flagrantes de obras exitosas en el mercado que destacan por su pobreza literaria y, a la inversa, obra de enorme calidad y nulo potencial comercial. En un mundo justo, un mundo menos regido por las relaciones mercantiles, el informe de lectura debería tratar por igual todos estos factores.

El informe de lectura en una obra autoeditada

No existen garantías de que hayas escrito una buena obra. Antes de arrojarse a una inversión de tiempo y dinero, confirma si tu libro es viable editorialmente. No te digo que renuncies a la publicación, pero quizá no ha llegado el momento de que esta vea la luz. Quizá cuenta con pasajes a mejorar o segmentos a, directamente, eliminar.

Si yo leyera profesionalmente tu obra, tendría en cuenta lo siguiente:

Análisis del contenido

¿La obra se deja leer? Primero, tendría en cuenta el género, ya que cada uno presenta unas reglas distintas. Incluso si lo tuvo es la novela experimental, la experimentación ha de establecer límites, mostrarse coherente. Por ello, el informe de lectura debe ser parcial, no dejarse llevar (aún) por los criterios comerciales, y ni por asomo desestimar una obra buena porque, en la actualidad, no haya espacio para ella en el mercado.

El análisis de contenido incluye la trama, pero también los personajes y su desarrollo dentro de ella. ¿Son coherentes respecto a su género? ¿Los diálogos son creíbles? El informe de lectura detecta tales flaquezas y alerta al autor de las inconsistencias que también detectarán los futuros lectores.

Esta parte es curiosa, ya que el grueso de los lectores, por muy poca experiencia literaria que tengan, saben cuándo algo va mal, cuando un segmento de la obra es confuso o decepcionante o abandona la línea general para adentrarse en otros estilos.

Análisis de estilo

Cada persona escribe de forma distinta. Es la suma de nuestra experiencia y las influencias que hemos tenido en el camino. A no ser que exista cierta premeditación, nos encontramos con que el estilo tiende a adecuarse a la obra. El caso más llamativo lo supone la literatura infantil, en la que si bien es cierto, puedes tocar temas complejos, siempre interesa que el lenguaje y el estilo de la obra sea asequible para un público infantil.

Además, en este punto se detecta un prejuicio fundamental que criba muchas obras: si tu estilo o tu ortografía son deficientes, es muy probable que tus reflexiones vayan en la misma dirección. Presentar una obra pobremente escrita habla de precipitación, de no ser consciente de nuestras carencias y, en resumen, de faltar el respeto al lector final.

Valoración comercial

Ya sé que uno de los motivos por los que las personas se autoeditan es la necesidad de mostrar al público obras que, por diferentes motivos, no encajan en el mercado. Pero la idea es encontrar un nicho de ventas en el que movernos, aunque sea un grupo minoritario.

Las expectativas básicas tras toda autopublicación es sufragar, como mínimo, los costes de producción. El beneficio llegará luego. Por ello, va bien saber si nuestra obra se adhiere a alguna tendencia de mercado, si las editoriales están editando obras similares o si tales contenidos están teniendo acogida entre el público.

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