A Contrapelo nº11. Edipo Rey, de Sófocles

El undécimo episodio de A Contrapelo lo protagoniza una de las tragedias griegas más conocidas e influyentes. El Edipo Rey de Sófocles. Analizaré sus características, su argumento y su influencia posterior, especialmente, tras las tesis de Sigmund Freud, que vio en el argumento de esta tragedia una respuesta a las pulsiones entre padres, madres e hijos. En el segundo segmento del episodio nos adentraremos en la forma de la tragedia griega, un modelo del que derivará buena parte de la producción teatral de los siguientes 25 siglos.

Sin más que añadir, bienvenidas y bienvenidos a A Contrapelo, un podcast literario creado y narrado por el que os habla, Bill Jiménez.

Introducción

Junto con el episodio de hoy, queda un episodio para finalizar la primera temporada de A Contrapelo. He de reconocer que ha sido una buena experiencia, aunque aún me queda por recoger vuestro feedback.

En algunos casos ha sido inmediato, en otros, requerirá cierto tiempo. Como ya os habréis dado cuenta, los medios a mi disposición son modestos; yo me lo guiso y yo me lo como. Pero aun así, le he echado mucho entusiasmo, y espero que esas ganas sirvan para compensar la falta de experiencia en estas lides.

A medida que me acercaba a la cifra límite de los doce episodios, comenzaron las angustias. Estaba inquieto por dejarme en el tintero obras más importantes que las escogidas, pero luego me di cuenta que era inevitable. La mayoría de listas sobre los mejores libros de la historia acostumbran a ser interminables. Es más, si os preguntara, me responderíais con cifras parecidas.

cuadro de charles jalabert titulado la plaga de tebas
La Plaga de Tebas: Edipo y Antígona (1842), por Charles Jalabert

Supongo que habrá alguien que podría resumir su experiencia lectora en cinco o diez obras, pero, a mi parecer, no es lo habitual.

Lo que sí tenía claro es que quería incluir el Edipo de Sófocles entre las 12 primeras. El Edipo Rey, ya que Sófocles también es el autor de Edipo en Colona, tragedia que sigue al personaje tras los acontecimientos que se narran en esta primera pieza teatral.

Aspectos generales del Edipo Rey

Como decía en la introducción, Edipo es un personaje popular pese a su desgracia. Principalmente, gracias a Freud, que reconfiguró lo que sabíamos del personaje y sus pulsiones. Freud las llevó al terreno del psicoanálisis, al mundo de los sueños y las conexiones que se establecen entre ellos y nuestra personalidad.

He de decir que respeto la teoría de Freud al respecto, aunque no la comparto al 100%. En parte, porque la crítica literaria ha realizado un trabajo constante alrededor de la obra, con múltiples interpretaciones tan válidas como las teorías del psicoanalista austríaco. Es más, es tanta su influencia que la mayoría de la población está al tanto de las tribulaciones de Edipo sin haberse leído la obra.

El origen de esta tragedia es desconocido. Se sabe que el autor es Sófocles y que pudo ser escrita en los años posteriores a 430 a. C. El título Edipo Rey viene del griego “Oidipous Tyrannos”, un término, el de tirano, que hace referencia a un regente sin pretensión legítima al trono. A diferencia de la interpretación actual, la palabra tirano, en tiempos griegos, no tenía necesariamente connotaciones negativas.

fragmentos papiro edipo rey
Fragmento de papiro encontrado en Oxirrinco, que contiene un fragmento de Edipo Rey.

La cuestión es que Edipo Rey es estilísticamente perfecta. Al menos, eso dice Aristóteles en su “Poética”, libro que durante siglos ofrecerá los modelos a seguir por generaciones de dramaturgos. Más adelante me centraré en estas características, ya que antes quisiera dar algunos detalles sobre la obra y sobre el propio Sófocles.

Los temas de Edipo Rey forman parte del ciclo tebano. Aunque el ciclo tebano es, básicamente, un conjunto de poemas, su influencia es notable en autores posteriores, en concreto, en los dramaturgos, que trasladaron sus contenidos a sus tragedias. El ciclo tebano está datado de la Época Arcaica de Grecia y narra la sucesión de acontecimientos en torno a la casa de Layo y a la posterior guerra entre tebanos y argivos, en la que tendrán un papel importante los hijos de Edipo.

Apuntes sobre Sófocles

Sófocles creó tres dramas en torno a este tema: el que nos ocupa, Edipo Rey; Edipo en Colono y Antígona. Esquilo escribiría Los siete contra Tebas y Eurípides Las Suplicantes y Las fenicias.

No sabemos realmente si Sófocles trató más el ciclo tebaida, ya que de su producción solo conservamos siete tragedias completas. Se dice en algunas fuentes que es el autor de 123 tragedias, aunque esta información hay que cogerla con pinzas. Existen numerosas obras apócrifas. La cuestión es que Sófocles consagró su vida al teatro. También a la política. Participó en 30 concursos de las Grandes Dionisias, el gran evento artístico de la cultura helena. Obtuvo 18 victorias.

Su vida fue especialmente activa. Al morir, recibió grandes honores, como si fuera un héroe.

Argumento de Edipo Rey

Respecto al argumento de Edipo Rey, no me extenderé. La historia gira en torno a Edipo, rey de Tebas. Edipo fue nombrado rey tras derrotar a la esfinge que aterrorizaba a los locales. Pero las desgracias no cesaron, ya que la peste se ensañó con la ciudad. Edipo, dispuesto a salvar a la ciudadanía de esta nueva amenaza, recibe consejo de los oráculos. La conclusión es que la enfermedad no cesará hasta que Layo, el antecesor de Edipo, no sea vengado. Edipo indagará e indagará en las causas de su muerte hasta llegar a unas conclusiones terroríficas.

Edipo Rey es un teatro de caracteres. Una de las señales de la importancia del personaje principal es su título. Salvo “Las traquinias”, otra de las tragedias de Sófocles, el resto de obras que conservamos tienen por título el nombre del protagonista. Las ideas presentes en la tragedia giran alrededor del personaje, que trabaja como un universal humano.

Edipo, como protagonista, es singular, porque a lo largo de la obra despierta tanta antipatía como simpatía. También plantea la dicotomía entre el ser y el parecer, ya que Edipo quiere llegar a la verdad a cualquier precio, por encima de los personajes que tratarán de disuadirlo. Los principales son Creonte, su cuñado; Yocasta, su esposa; y el adivino Tiresias. Ante ellos desplegará una parte distinta de su carácter, desde la suspicacia política hacia Creonte a la desconfianza hacia las predicciones del oráculo. Poco a poco, Edipo descubre que la inteligencia que le trajo la gloria en su enfrentamiento con la esfinge le traerá la desgracia en esta ocasión.

El destino en la tragedia griega

Entre los temas que más destacan en Edipo Rey está el de la fuerza del destino, la predestinación inevitable, por mucho que miremos en otra dirección. Los presagios funestos caracterizan la obra, presagios anteriores al nacimiento del propio Edipo. Es aquí curioso que, cuanto más tratan de eludir tales presagios, más los cumplen, como le ocurre a Layo cuando le dicen que su hijo le asesinará. Por mucho que abandone a la criatura al poco de nacer, las circunstancias se alinearán en su contra, logrando que este cumpla con su destino.

Todas estas relaciones con el destino son una constante dentro de la literatura griega. También en sus mitos.

Otra constante es que los oráculos son casi siempre mal interpretados. Edipo extrae unas lecturas erróneas de la profecía que lo culpa de parricidio e incesto.

Otro de los temas es la búsqueda de la verdad. ¿Qué precios se deben pagar para obtenerla? Este asunto aparece en el noveno capítulo del “Nacimiento de la tragedia”, del filósofo Friedrich Nietzsche. Para él, Edipo navega contracorriente, tanto que al final se hundirá. Ha ido demasiado lejos. Ha transgredido varias normas naturales y sociales y, aun así, quiere desvelar un conocimiento prohibido. Está en directa relación con el pecado original de Adán, también vinculado al conocimiento. Edipo, al igual que la figura bíblica, abandona toda inocencia y, debido a su curiosidad, sufre. Edipo intuye las consecuencias fatales de su interés, y aun así sigue adelante, a toda costa.

Y, como no, el Edipo Rey también trabaja con las relaciones entre hombres y dioses. El oráculo de Apolo anuncia como irán los acontecimientos. Por muchas decisiones valientes que se apongan a sus designios, la voluntad del dios prevalece.

Aspectos estilísticos

A nivel técnico, son llamativas las referencias a la vista. Son una pista más de lo sellado que está el destino de Edipo. Así, de este modo, la visión clara sirve de metáfora para la inteligencia y la sabiduría; pero también puede incurrir en ceguera ante la verdad que se quiere eludir. En cambio, personajes como Tiresias, que es ciego antes que adivino, confía devotamente en los designios divinos. En el fondo, prevalece el dicho de que “no hay peor ciego que el que no quiere ver.”

Esta especie de ironía es una de las claves dentro del teatro de Sófocles. Es la llamada “ironía trágica”. La ironía trágica es un concepto difícil de definir. Parte del significado que tienen las palabras para el que habla y aquellos que le escuchan. Para el primero, el sentido literal puede ser distinto, incluso contrario.

Sófocles la emplea con maestría. Sus personajes llegan a lo más alto pero un giro del destino los devuelve a las simas más profundas de la miseria. En Edipo, la ironía o paradoja parte de su búsqueda de la verdad, que por otra parte es honrada, no responde a mayor que interés que librar a la ciudad de la maldición. Pero esa búsqueda a la vez le ciega ante lo que es evidente, así que se convierte en el último en enterarse de lo ocurrido, después de Yocasta, su esposa; del adivino Tiresias; hasta el coro que participa en la obra.

El origen de la tragedia griega

En el segundo segmento del episodio, trataré de describir las partes y elementos de la tragedia griega sin que resulten aburridas.

Para empezar, hablaré un poco del origen del género. Existen diferentes teorías al respecto. En unas, traducen la palabra tragedia como “el canto del macho cabrío”. No tenemos claro a qué puede referirse. ¿Al premio de un certamen trágico? ¿A un sacrificio a Dioniso, acompañado frecuentemente por este animal?

Lo que sí podemos afirmar es que la raíz trag- (τραγ-), incluso antes de referirse al drama trágico, se relaciona con estados similares al del macho cabrío, pero también a conceptos como la lujuria, el placer de la comida, y otras palabras que pueden estar relacionadas con los hábitos dionisíacos.

Estructura de la tragedia griega

En cualquier caso, no es un dato clave para entender la estructura de la tragedia. Esta se compone de una serie de fases. La primera es el prólogo. Era la parte que precedía a la entrada del coro. El coro era un personaje grupal que, en lo que concierne a esta obra, representa al pueblo de Tebas. Confía en sus líderes pero también teme a los dioses. A lo largo de la obra deplorará los enfrentamientos entre los protagonistas, sin perder simpatía hacia Edipo, al que ya ven atrapado por un destino trágico.

En sus comienzos, las tragedias no contaban con prólogo. En parte, porque toda persona que acudía a verlas se sabía de memoria el argumento del drama. Recordemos que para los griegos de la época, muchos de estos personajes son míticos, forman parte de su religión o folklore, según el caso. Con el tiempo, el prólogo se vuelve expositivo, ofrece explicaciones que ayudarán al público a entender la obra, no duda en recurrir al spoiler. Eurípides demostrará ser un maestro del prólogo, ya que los suyos, aunque anticipen el desenlace, también jugarán al despiste.

La siguiente fase de la tragedia es el parodos. Es la primera intervención del coro. Las siguientes las veremos más adelante, ya que reciben nombre distinto. ¿Y por qué esta es diferente? Porque el término “párodos” designa a los pasillos laterales de acceso a la orchestra. El coro aparecía por ellos y ocupaba su lugar mientras cantaba. Aunque pueda parecer redundante, el corifeo exponía el tema sobre el que después versaría la tragedia.

A continuación, venían los episodios. Los episodios son todas las escenas de los actores. Se daban entre intervenciones del coro. Por lo general, las tragedias contenía cuatro episodios. Aquí, los actores se lucían con tiradas de versos, llamadas resis, que tenían una extensión importante. En ocasiones eran monólogos, en otros parlamentos entre dos personajes, y en otros casos, la resis era de mensajero, cuando un personaje ajeno a la historia daba explicaciones sobre acontecimientos que estaban ocurriendo en otro lugar o, directamente, no se podían representar.

Por ejemplo, imaginad un mensajero que trae noticias del frente. El teatro griego ni se planteaba escenificar esas batallas. Otro caso es por motivos éticos, ya que no estaba bien que se escenificaran asesinatos o suicidios.

Los episodios incluyen un par de recursos clave en la tragedia. Del primero ya hablé en el episodio dedicado a Homero. Es el agón, o enfrentamiento dialectico entre actores. En la tragedia es un momento culminante, en el que se ponen todas las cartas sobre la mesa.

El otro elemento formal es el diálogo estíquico. Es un diálogo rápido en el que a cada actor le corresponde un verso. Funciona de forma parecida al agón y normalmente lo anticipa.

Reciben el nombre de estásismos las intervenciones del coro una vez ya ocupado su lugar en la orchestra. Como os dije, dividen los episodios. Presentan un esquema métrico muy marcado, compuesto por estrofas y antiestrofas que se repiten varias veces.

La última intervención del coro dentro de una obra suele recibir el nombre de “éxodo” y se caracteriza porque los elementos cantados y no cantados se alternan de formas no usuales, todo depende de la acción, si esta va más rápida o no.

La tragedia perfecta

Ya os comenté que Aristóteles afirmó que Edipo Rey reunía las características de una buena tragedia, de una tragedia perfecta. Según Aristóteles, la tragedia debía ser una imitación de la vida, una mímesis. También debía adoptar forma de historia seria y, sobre todo, debía completarse en sí misma. En otras palabras, que funcionara por sí sola.

Una buena tragedia, según el filósofo, genera lástima y miedo en el espectador. Es la llamada “catarsis”. La catarsis, en griego, es la “purgación” o “purificación”. La cuestión es que con la tragedia se experimentaban todo tipo de emociones, hasta el punto de llorar, por lo que podemos acogernos a esa máxima de que las lágrimas pueden lograr que nos liberemos de una carga y nos sintamos mejor.

El héroe trágico: hibris y hamartia

En cuanto a las características del héroe trágico, este debe ser mejor que nosotros, una persona que sobresalga de entre sus iguales. Edipo es así, es inteligente, derrotó a la esfinge con su sagacidad. También tiene una posición social destacada. Vaya, que es rey. Por otra parte, Edipo también evoca lástima y miedo. Aristóteles dice que la mejor manera de lograr este efecto es hacer del héroe trágico un hombre o mujer imperfectos. Tiene más sentido que los personajes estén divididos entre la polaridad bien/mal a que, simplemente, sean buenos.

Aquí valdría la pena detenerse en dos características de la tragedia griega, dos conceptos que van siempre de la mano. Para desgracia de sus personajes.

El primero es la hibris. Como concepto, puede traducirse por desmesura. No una desmesura irracional, propia de la gente desequilibrada, sino más bien a un intento de transgresión de los límites impuestos por los dioses a los hombres. Entran aquí cualquier afrenta al espacio personal de otros, las faltas de control sobre los impulsos propios, la pasión descontrolada. En esencia, la hibris es un castigo divino, ineludible, automático, aunque primero hay que caer en él, y el primer síntoma de hibris es creer que a ti no te tocará.

El segundo concepto es la hamartía. Este término también está presente en la “Poética” de Aristóteles. Se traduce como “error trágico” o “error fatal”. A nivel técnico, es necesario, ya que cambia el rumbo de la historia. Pero que sea un error fatal no quiere decir que implique culpabilidad. Edipo comete un grave error sin saberlo. Trabaja con información escasa y, por lo tanto, no pueden tomar decisiones que para la mayoría serían correctas. No hay intencionalidad. Aquí lo importante es la capacidad de decisión del individuo, tensada con los dioses, el destino, el absoluto… No es un absoluto en contra de uno, básicamente muestra que el sujeto no tiene dominio sobre el absoluto.

Lo terrorífico dentro de la tragedia no es tanto la acción en sí que los efectos imprevisibles que las decisiones causen. Ante todo, decisiones de las que el personaje se debe responsabilizar. En el mundo griego, si cometemos una decisión fallida, he de pagar para que el mundo se equilibre nuevamente.

Recomendaciones literarias basadas en Edipo Rey

En el tercer segmento del episodio, vamos a por unas cuantas recomendaciones basadas en Edipo Rey.

La primera en relevancia se haya en los textos de Sigmund Freud, en su famoso “complejo de Edipo”. Aparece en su libro de 1899 “Interpretación de los sueños”, aunque no comenzó a utilizarlo formalmente hasta 1910. Freud argumenta que el primer despertar sexual se da durante la niñez, manifestándose en un deseo sexual hacia el progenitor de sexo opuesto, así como una hostilidad hacia el progenitor del propio sexo. Freud trae al primer plano el deseo incestuoso como herencia primitiva humana, una pulsión que prevalece en la actualidad y que explica la vigencia de una obra como el Edipo rey. El rechazo a este conflicto moral es lo que conduce a Edipo a la autolesión.

La segunda recomendación apareció durante el episodio. Es “El nacimiento de la tragedia desde el espíritu de la música”, de Friedrich Nietzsche. Es la primera obra del filósofo alemán, un ensayo que reúne su conocimiento del mundo griego. Tiene mucho de filosófico y también de filológico. Influido por la filosofía de Schopenhauer y la música de Wagner, en este polémico volumen encontramos la tradicional división nietzscheana de lo dionisíaco y lo apolíneo y su relación con la condición humana.

En un registro algo menos formal, tenemos el trabajo de Simon Critchley. El filósofo se ha aproximado a la tragedia en diversas ocasiones, siendo su libro más destacado “La tragedia, los griegos y nosotros”. En él, traza paralelismos entre el mundo clásico y nuestro presente.

Y, para mayor información sobre la tragedia en sí, repito recomendación. Recupero la “Historia de literatura griega” de López Férez. Va a parecer que me llevo algo al recomendarlo, pero no es el caso. Simplemente, es muy completo y exhaustivo. Soy muy fan.