Diferencia entre autoedición y autopublicación

En otro artículo ya expliqué en qué consiste la autoedición, aunque la verdad, para ser precisos, estaríamos hablando de autopublicación.

Para que la edición de un libro llegue a buen puerto se requiere de la participación de una serie de actores. El primero de ellos es el editor o editora, persona de gran experiencia en el sector que aporta su sabiduría en el proceso de publicación de la obra.

autopublicación de libros
Imagen por Marisa_Sias

El editor es una figura que también decide la viabilidad del libro que aspira a la publicación, de ahí que los autores que deciden editarse fracasan de raíz, ya que, por muy antipático que suene, la necesidad de ofrecer su producción al mundo responde más a un ejercicio narcisista que a una auténtica necesidad comercial.

De ahí la conveniencia del concepto de autopublicación, que exime a los autores y autoras de cualquier responsabilidad editorial. El éxito de su obra dependerá de su propia habilidad para replicar una serie de roles editoriales.

La autopublicación también es una caída sobre algodones si la novela, ensayo o cualquier otra forma que la publicación adopte fracasa.

Objetivos de la autopublicación

El primero, tal y como comentaba, es responder al deseo personal de difundir nuestra voz literaria. No tiene nada de malo. Ocurre en otros sectores, ¿por qué no en uno tan ligado a la comunicación como las letras?

A partir de ahí, la única diferencia entre dos obras autopublicadas radica en las expectativas puestas en ellas. Lo habitual es confiar en que la publicación tendrá la máxima difusión posible, pero no siempre es el caso. Existen otros escenarios posibles, como el homenaje a la obra de una tercera persona, y más si esa persona nunca tuvo acceso al mundo editorial; o difundir una publicación de corto alcance a nivel corporativo o en un círculo de personas afín a las ideas expresadas en la publicación.

Aunque la tendencia sea acceder directa o indirectamente al mercado editorial, muchas autopublicaciones residen en sus periferias, o incluso en su underground, como ocurre con el fenómeno del fanzine o los libros de artista.