Triunfa con tu libro antes de que otro autor triunfe con el suyo

Triunfa con tu libro es, posiblemente, una de las mayores falacias del mercado editorial actual, y cuando hablo de actualidad, me refiero a un periodo estirado más allá de sus límites que puede comprender veinte años, o tal vez más.

Triunfa con tu libro es un eslogan comercial empleado por innumerables servicios editoriales y algunas figuras del coaching literario que, estando en su derecho, ofrecen su experiencia a los autores que comienzan, o que creen comenzar, en esto de las letras.

Digamos que representan a un nomadismo editor totalmente desvinculado de un sello editorial, por lo que la especificidad se pierde en beneficio de un rango de acción más amplio. Por otra parte, invierten menos capital que la persona que crea su propia empresa y decide, por poner un ejemplo, publicar libros de poesía.

La diferencia entre ponerse en manos de una editorial tradicional (si las manos de la editorial deciden sostenerte) o uno de estos novedosos servicios basados en una cara visible y una serie de profesionales periféricos vinculados en mayor medida al mundo editorial se encuentra en el modus operandi. Los primeros recurren a estrategias consolidadas y forman parte de un circuito comercial directamente relacionado con los libros que editan; los segundos, dominan el entorno digital y, por lo tanto, y en pocas palabras: saben más de márquetin. Los primeros se dirigen a la persona que entra en una librería y se deja sorprender por cubiertas, títulos y cualquier otro gesto que los libreros empleen para dar visibilidad a los autores; los segundos lograrán que sus libros te aparezcan hasta en la sopa cada vez que accedas a Facebook o cualquier otra red social. Es un decir, porque como todo en esta vida cuenta con matices. Luego existen figuras híbridas que, tras ponerse las pilas, aprovechan el potencial online y su larga lista de contactos editoriales para convertir cualquier proyecto en algo grande. Son menores, pero existen.

Volviendo al triunfa con tu libro, vemos aquí un ejercicio claramente capitalista vinculado al ideario laboral estadounidense, con empinadas pirámides y jerarquías de éxito que, sí, es cierto, cuentan con reflejos en nuestra sociedad, pero que, a la larga, no se sostienen. De ahí que estos servicios de edición apuesten por los ascensos en las listas de Amazon, los cursos para convertir nuestro libro en un best-seller o el coaching puro y duro. Traducido al lenguaje de un aspirante a escritor, vendría a ser, siguiendo el mismo orden, gamificar la literatura, transformar el libro en un producto o, en la siempre vigente minoría de edad kantiana, dejar que otros lleven las reglas de tu carrera literaria. Son opciones respetables, perfectas si tu presupuesto lo permite, aunque peligrosas, ya que, lo sé por mi propia experiencia, el márquetin online es una hidra de seis letras, las que forman la palabra Google. Un día crees gobernarla, otro cambia su patrón y adiós, muy buenas.

El verbo triunfar es un veneno inoculado a las humanidades desde que el grueso de la sociedad les dio la espalda. Puedes triunfar en la música, puedes triunfar en las letras, puedes triunfar en el arte y puedes asumir que estas tres afirmaciones son una mentira porque, a mi modo de ver, las humanidades sirven al prójimo, ya sea a un nivel intelectual u ocioso. El que quiera triunfar con su libro no sabe dónde se mete, o sí, ya que se sumerge en un mar productivo y consumista en el que, si deja de nadar, el riesgo de ahogarse es alto.

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