1ª parte de una serie de opiniones sobre la literatura serial

Bastardos ha sido, hasta el momento, mi primera incursión en la literatura serial, una experiencia grata en diez entregas que, no solo sació un deseo que arrastraba desde hacía tiempo1, también me ayudó a reflexionar acerca de un formato con muchas posibilidades pero ambigua aceptación.

La literatura serial en Internet tiene todas las de perder mientras existan los blogs, esos reyes indiscutibles de las narrativas episódicas de nuestro tiempo. Cualquier hijo de vecino con una vida más o menos interesante puede generar material suficiente para mantener a una audiencia en vilo, sin entrar en el procedimiento seguido para alcanzarla. Eso hace de cualquier ficción en entregas un ejercicio de marketing agotador, y más si esa narración fasciculada es, a su vez, literatura de género.

literatura serial

La imagen enlaza a la fuente, donde explican muy bien distintas narrativas seriales.

Principales enemigos de la literatura serial

  • El principal enemigo de una publicación de estas características es el tiempo. Los días que transcurran entre episodios2  puede determinar el interés del público o su capacidad para retener los eventos narrados. La mayoría no recordamos lo que comimos el día anterior, así que las vicisitudes de un héroe literario corren el riesgo de caer en el mismo olvido.
  • Otro obstáculo es la profundidad del argumento. Un serial joven debería ceñirse a una o dos tramas más las que acompañen a los protagonistas. Los puzles son muy bonitos en una novela con un amplio desarrollo de personajes y escenarios, no para las 1,000 palabras aproximadas que pueda tener cada una de las entregas de un serial.
  • La concordancia es importante en cualquier historia, pero en los seriales duplica su relevancia. Cualquier confusión, omisión o, directamente, error, destrozará la narrativa y el interés de los lectores.
  • Hablando de ese interés llego a la tensión: un arma de doble filo que puede decidir el destino de tu historia. Ni falta ni abuso. En el primer caso, el lector se aburre; en el segundo, se cansa, que es muy distinto y suma enfado a la ecuación. Un cliffhanger no es sinónimo de constante peligro mortal, puede adoptar multitud de formas interesantes, orgánicas y respetuosas con el medio ambiente.

Y con estos consejos debería bastar, al menos, por el momento. En la próxima entrega de esta serie de opiniones sobre la literatura serial trataré alguno de los clásicos del género y novelas que creíamos de una pieza y que en realidad son el fruto de una serie, lo cual mola y le chapará la boca a cualquier detractor que haya por ahí . Dejo para más adelante mi análisis de algunas herramientas modernas de publicación totalmente rendidas al formato serial. Las hay muy chulas, a ver si me da tiempo a probarlas.


  1. Aunque quizá no sea exacto, porque hará 14 años, en los albores de Internet, o la Internet que por aquel entonces podía pagarme, tuve un blog de estructura serial y publiqué una pequeña novela en entregas. Del primero conservo los conceptos y muchas ganas de llevarlo al formato novela. El segundo fue divertido, no conservo nada de ese material, pero tampoco importa, era tirando a horripilante. 

  2. Bastardos aparecía cada dos semanas. 

Leave a Comment

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.