Escribe sobre lo que sabes aunque no sepas de qué escribes

Escribe sobre lo que sabes quizá sea el consejo más manido que se le pueda dar a alguien que pone por escrito tanto su experiencia como las ficciones que corren por su cabeza. En el segundo caso, ¿cómo podemos llegar a la conclusión de que la ficción es nuestra área de experiencia sin chocar con la naturaleza no ficcional de la experiencia en sí?

Con esta compleja (y hasta cierto punto confusa) pregunta, trato de desarticular el consejo con el que abro este texto, ya que, de tomárnoslo al pie de la letra, acotaría los temas de los que un autor puede escribir a un mínimo peligroso para la coherencia y el interés narrativo.

La duda surge del reciente visionado de la serie I love Dick, un producto televisivo surgido de la adaptación de la novela de la artista Chris Kraus, centrada en los avatares creativos de la protagonista, camuflados por las tensiones romántico/eróticas con el personaje masculino protagonista, el Dick del título. En el capítulo quinto de la serie, “A Short History of Weird Girls”, cualitativamente, el mejor de la serie, cuatro personajes femeninos describen a Dick a través de la experiencia y las relaciones, directas e indirectas, que éstas establecen con él. Que tras la producción se encuentre Jill Soloway, creadora de la excelente Transparent, explica la habilidad para destruir las concepciones narrativas de género que, por lo general, abundan en las ficciones televisivas, en parte mímesis de los discursos que encontramos en nuestro día a día o, apuntando con malicia a la preponderancia del ideario estadounidense, los discursos que, nos dicen, encontramos en nuestro día a día.

i love dick

En el episodio quinto encontramos un guion concebido por mujeres que se comunican a través de unos personajes femeninos que, a su vez, hablan de un hombre de ficción que engloba a diferentes concepciones de la masculinidad. En este punto, ¿quién habla de lo que sabe?

Por esta regla, en la ficción, sea cual sea el género al que se adhiera, deberían mediar las mismas reglas que en el humor, donde el chiste social, racial o de género recorre derroteros políticamente incorrectos siempre y cuando el emisor no pertenezca a la clase, raza o sexo de la temática en cuestión. Afortunadamente, no ocurre así con la ficción, que si bien cuenta con fronteras imprecisas y mucho teoriza sobre sus formas, al menos tiene claro lo que no es, que para el caso, es en esencia más definitorio.

Escribir sobre lo que sabes es una frase tan propia de la mercadotécnia literaria como el tópico de la página en blanco. El autor puede escribir de lo que no sabe, todo es cuestión del empeño y el estudio que ponga en el tema. Otro asunto es que se crea experto en una temática concreta y el resultado denote lo contrario. Volviendo a I love Dick, encontramos en el personaje interpretado por Kathryn Hahn la búsqueda de esa voz que valida tu producción artística, con un recorrido que pasa de las percepciones que ella misma tenía de su obra al despunte de ésta a partir de su interacción con un entorno agreste donde su producción, finalmente, conecta de forma honesta con la sociedad.

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