El hambre exegética: historia de una cuenta atrás

Aficionado a los malabarismos, me propuse hace unos meses editar uno de mis borradores más queridos: El hambre exegética. No es malabarismo la edición de un libro, que en eso ya ando algo curtido –con mayor o menos éxito–, pero sí compaginarla con otras facetas personales y laborales –aunque también es cierto que las laborales también son personales– que requieren mayor atención.

Pero las fechas están sobre la mesa y no pienso moverlas. La novela debería estar impresa en marzo para darme tiempo antes de Sant Jordi a enviar ejemplares a prensa y hacer que estas entradas de blog posicionen en Google en los próximos meses.

El hambre exegética bill Jiménez

Se acabó eso de en casa de herrero, cuchillo de palo. Quiero para mi hijo literario lo mejor, así que, en las próximas semanas, en esta web aparecerán una serie de artículos relacionados con el proceso de edición de El hambre exegética.

Por otra parte, me gusta la idea de compartir el proceso, un gesto que ya intenté con Varón de multiforme ingenio y que se convirtió en un par de post completamente circunstanciales.

El artículo de hoy es una declaración de intenciones, así que no esperéis grandes discursos. A día de hoy, la novela se encuentra en fase de revisión. Realicé una convocatoria a través de Facebook en busca de lectores y correctores que le quisieran echar un vistazo al manuscrito. El resultado fue un feedback profesional que me exige revisar nuevamente la novela, en especial, el estilo de algunos capítulos, algo afectados o de potencial confusión.

Solicitar ayuda ha sido una iniciativa saludable. Perdí el rumbo en anteriores ediciones, como si fuera suficiente con una palmadita en la espalda y un adelante, muchacho. La idea con esta novela es hacer un level up del que se beneficien próximos proyectos.

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