Consejos previos a una autoedición exitosa

Estaremos de acuerdo que el principal objetivo tras la autoedición de un libro es el placer de contemplar la obra en un formato sólido, tradicional y vendible.

Los cántaros de la lechera llegan después, cuando especulas con el éxito de la novela, ensayo, poemario, etc. y sientes el cosquilleo de la fama y la riqueza en el cogote.

Como abogado del diablo, rol en el que me siento cómodo, ya te puedo asegurar que la mayoría de esas pretensiones son carencias afectivas. En la actualidad, que yo sepa, el grupo de escribientes que se gana la vida con la producción de ficciones es mínimo. Casi siempre son figuras que pululan por realidades periféricas a la literatura, como la docencia (otro terreno donde tampoco llueven los millones) o el periodismo, donde agentes y editoriales reparten a sus protegidos por la prensa y otros canales. Y la verdad es que no tiene nada de malo, es una realidad. Una de muchas que, si las asumes, te permiten enfocar las fuerzas en direcciones más productivas.

Primer consejo: la autoedición cuesta dinero

Seguimos con las malas noticias. Si la edición de libros trabaja con márgenes pequeños, ¿de qué sirve invertir mis ahorros en ella?

Volvemos a la satisfacción personal, al gesto irónico, muy en la onda de Schlegel y sus compañeros románticos de ir a por los grandes abstractos a toda costa, aunque sepamos que es imposible aprehenderlos con nuestra limitada percepción del mundo. Con este ejercicio ocurre lo mismo, sabes que es una causa en la que vas a palmar pasta aunque, si te lo montas bien, probablemente la recuperarás con los ejemplares que vendas durante el lanzamiento y los ejemplares que coloques en plataformas de edición digital. Es un goteo, un proceso lento, no exento de agradables sorpresas.

Friedrich von Schlegel

Friedrich von Schlegel

Cuando digo que la edición cuesta dinero hablo de los costes que un producto bien finalizado implica. Sabrás escribir bien y puede que sea la quinta revisión de la obra que hagas, pero nunca estaría de más recurrir a un profesional que revise el resultado. Lo mismo puede decirse de la cubierta del libro y otros factores del proceso de producción en los que seas menos ducho.

Naturalmente, puedes encargarte tú misma de las diferentes fases de la edición. Todo dependerá del tiempo que emplees para formarte y, naturalmente, y volviendo al diseño de la cubierta, el talento que muestres para estas facetas que nunca te planteaste explorar.

Hasta los hombres orquesta tienen que comprar instrumentos, así que, por mucho que sepas de corrección, de diseño editorial o de marketing, se te pueden ir, como mínimo, unos 200-300 euros en la edición de cincuenta ejemplares. ¿U olvidaste que las novelas impresas requieren un ISBN?

Segundo consejo: la autoedición cuesta tiempo

Pero nunca será tanto como el que invertiste al escribir tu novela.

Maquetar un libro de ficción está entre las tareas más sencillas para un profesional del diseño. Repito: un profesional. En tu caso, que lo serás temporalmente y por necesidad, la cosa puede requerir unos días más.

Hablo de sencillez porque el libro de ficción tradicional no suele trabajar con imágenes interiores. Tampoco presenta múltiples estilos salvo los habituales y presentes en texto y títulos.

El mayor desafío lo plantean las herramientas que emplearás. Cualquier software, ya sea de pago o de licencia libre requiere de un aprendizaje. Olvídate de la empatía que mostramos hacia la tecnología. Hay gente con años de experiencia en el uso de InDesign, todo lo que consigas “trasteando” jamás estará a la altura de un resultado profesional.

Otra fuente de inversión de tiempo son las necesarias correcciones de la novela. El ir punto por punto, coma por coma, tras los gazapos. En caso de que cargues con la responsabilidad, ten en cuenta que revisas un texto que ha nacido de tu cabeza, tienes claro lo que quieres explicar, así que es sencillo pasar por alto un artículo o una coma que debería estar ahí. Otro factor en contra es la pérdida de atención que hemos experimentado tras años de consumo de textos en Internet, la famosa lectura en diagonal que puede que estés haciendo con este artículo.

Mi consejo es que trabajes con un calendario, que establezcas fechas y todo eso. No eres una editorial, autoeditar tu novela es algo secundario. Tienes familia, trabajo, incluso resacas a las que atender, así que, asúmelo, el toro te pillará a la que bajes la guardia. Otra cosa es que te lo tomes en plan “lo importante es el camino”.

Tercer consejo: la autoedición es un proceso de aprendizaje

Probablemente, tu primera obra editada no saldrá tan bien como esperas. Siempre aparecen sorpresas de última hora que, aunque irritan en su momento, a la larga se convierten en experiencia.

Con la segunda novela que publiques. Surgirán imprevistos que no contemplaste en la primera, así como dolores de cabeza nuevos y otros que dieron muchísima guerra anteriormente y que ahora pasan como gajes del oficio.

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