Chrétien de Troyes y el incombustible entrelazamiento

La lectura reciente de la obra de Chrétien de Troyes y, en especial, de sus obras El caballero de la carreta y El caballero del león, me ha puesto en contacto con la técnica del entrelazamiento, recurso estilístico que el autor medieval popularizó y que, en términos resumidos y actuales, consiste en dejar ‘colgada’ acción y personajes para tratar lo que otros están haciendo en la misma línea temporal.

Si en el caso de Chrétien de Troyes la técnica se encuentra en un estado primitivo pero ambicioso, ya que los personajes desaparecen de una narración para resurgir en otra historia independiente, hemos de tener en cuenta la naturaleza lírica y oral de ambas creaciones y el hecho de que las dos serán reproducidas en el mismo espacio y ante un mismo público, por lo que nadie tendrá que correr a la biblioteca más cercana para conseguir la otra obra y, así, hacerse una idea global del relato.

Actualmente, el entrelazamiento es una técnica ampliamente asumida. En parte, debido a las abundantes narrativas audiovisuales que requieren este salto entre tramas. De ahí que la contaminación sea inevitable.

En cualquier caso, sin abogar a favor o en contra de su uso, el entrelazamiento plantea aquí un drama estilístico y el debate de si alternar bruscamente entre escenas es más o menos literario. El lenguaje se responsabiliza de establecer esas transiciones, aunque estas impliquen cambios de personajes, espacio o incluso de narrador.

Pienso que resulta de higiene literaria huir de los puntos y aparte drásticos que rompen con lo narrado hasta el momento. También prescindir de conectores manidos, propios de la narrativa oral, el ‘mientras tanto’ del cuento infantil o de formatos como el cómic, donde el entrelazamiento visual puede conllevar desconcierto. También es de agradecer un uso comedido de la técnica, a no ser que la propia forma de la narración lo exija. Entre los aciertos están los entrelazamientos atípicos y novedosos, el correr riesgos, incluso si el movimiento conlleva peligro de ser malentendido o mala interpretación, por otra parte, reacciones clave si lo que buscamos es una respuesta por parte del público. Recordemos, por otra parte, la presencia capítulos en una buena parte de las novelas actuales, posiblemente, la mayor herramienta que el autor tiene para establecer cortes en el relato o en sus ideas.

La novela no es cine, por mucho que estructuralmente puedan llegar a parecerse o por muy bien que los recursos de una le sienten a la otra. Por otra parte, es comprensible que el intercambio entre ambas deje posos que generen la impresión de que siempre estuvieron ahí. Tenemos el ejemplo cinematográfico del narrador en off. La idea general tras el uso medido o desmedido del entrelazamiento es la consciencia de su empleo, muy fácil de olvidar ya que los seres humanos somos muy dados a la naturalización de nuestras creaciones.

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